Mucha carne y pocos alimentos ecológicos en las escuelas

Los niños y niñas deberían comer entre 150 y 340 gramos de carne a la semana. Esto son entre 3 y 4 raciones de 50 a 85 gramos (peso crudo neto y listo para cocinar). Y no lo decimos desde Greenpeace, lo dice la Guía de Comedores Escolares del Ministerio de Sanidad y del Ministerio de Educación. Esta recomendación se alinea casi a la perfección con la “dieta de salud planetaria” que la ciencia nos urge adoptar por el bien de nuestra salud y la del planeta.

Cuando se traslada esta recomendación a los comedores escolares, esta misma guía afirma que se deberían ofrecer entre 1,25 a 2 raciones como mucho de carne, ya que fuera del comedor se haría la restante ingesta. Pero esto no es así.

En nuestra última investigación se muestra que los comedores escolares de al menos 5 ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Soria) son el reflejo del excesivo consumo de carne que se da en España (somos el segundo país de Europa con el consumo más elevado).

Publicidad

En general no concebimos una comida con un plato único y menos un segundo plato sin proteína animal. Así, en los comedores escolares la proteína animal es el principal ingrediente del 96% de los segundos platos de media y la carne del 50%. Los niños y niñas comen 2, 3 e incluso 4 raciones de carne a la semana solo en los segundos platos. A esto hay que añadir que muchos días también comen carne en el primer plato.

Pero no es solo esto. La carne en su inmensa mayoría viene de la ganadería industrial. Solo en un menú de todos los analizados se ofrece carne ecológica y, en general, los productos ecológicos siguen brillando por su ausencia. Esperemos que el Plan de Contratación Pública Ecológica fomente el bajo consumo interno de estos productos y ofrezca alimentos sanos y sostenibles a quienes más los necesitan.

La ganadería industrial crece de forma exponencial en todo el mundo y en particular en España (somos ya el cuarto productor mundial de carne de cerdo), tiene nefastos efectos sobre el medio ambiente y contribuye muy significativamente a la crisis ecológica en la que estamos inmersos.

Por ello, y por la salud de nuestros niños y niñas, es importante que cojamos nuestro plato de comida con las dos manos y empecemos una auténtica revolución alimentaria, exigiendo a las autoridades competentes unos menús escolares saludables y sostenibles. Y hoy es un buen día para empezar, ya que se celebra el Día Mundial de la Alimentación y la infancia tiene derecho a una alimentación saludable y sostenible. Por ello, junto con la FAPA (Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos) esta tarde celebramos junto a personas expertas de distintos ámbitos una mesa redonda para analizar la situación de los comedores escolares.

Y, aunque parezca que estamos pidiendo mucho, no es así. Solo estamos pidiendo que se cumplan las recomendaciones diseñadas por las propias administraciones junto a personas expertas en nutrición. Y esto es más necesario que nunca, porque una dieta sana y sostenible ayudará a sacar al planeta de la UCI.

Desde Greenpeace no estamos pidiendo que la gente, y mucho menos los niños y niñas, dejen de comer carne. Estamos pidiendo que se coma mucha menos y mejor porque el consumo actual es excesivo. Y lo hacemos porque sabemos que es mejor para nuestra salud y para la del planeta.

Fuente: Greenpeace España

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Secured By miniOrange