La crisis climática es la crisis de nuestros mares y océanos

Pocos rincones del planeta se escapan a los impactos del cambio climático. Y por supuesto, tampoco los océanos. Pero teniendo en cuenta que dos tercios de nuestro planeta es océano, hay datos que no dejan lugar a dudas de la necesidad de que la Cumbre del Clima que se está celebrando en Madrid se cierre con un claro compromiso de los estados para aumentar la ambición climática con urgencia y valentía.

Las conclusiones que publicamos hoy en el informe “La crisis climática y la necesidad urgente de protección de los océanos” nos dibuja un panorama bastante alarmante de la situación de nuestros mares. Aquí van seis datos clave:

  • El actual declive de la naturaleza no tiene precedentes, con una inusitada aceleración en los ritmos de extinción de especies, hasta el punto de que un millón de ellas está directamente amenazada con la extinción. Esto nunca había ocurrido en toda la historia de la humanidad.
  • Dos tercios de los ecosistemas marinos ya se han visto afectados por el cambio climático y la acción humana. ​Las extensiones de praderas submarinas, como la Posidonia del Mediterráneo, han ido menguando a un ritmo de más del 10% cada década entre 1970 y 2000.
  • Los manglares suelen ser denominados “ecosistemas de captura de carbono”, pues cada hectárea es capaz de almacenar carbono hasta 50 veces más rápido que la misma superficie de selva tropical. Los manglares también protegen a las comunidades costeras del aumento del nivel del mar y de las tormentas, pero en los últimos 50 años, las áreas de manglares se han reducido entre el 30% y el 50%.
  • Una ballena almacena en su cuerpo más carbono que el equivalente al capturado en el mismo periodo de tiempo por centenares de árboles en tierra.
  • La vida de hasta 300 millones de personas podría verse amenazada si la crisis de los océanos continúa a este ritmo.
  • ​La sobrepesca y las prácticas pesqueras destructivas también están pasando factura. En 2015, se estimaba que el 33% de las poblaciones de peces ya estaba siendo sobreexplotado hasta niveles insostenibles y un 60% había alcanzado su límite de explotación.

El impacto de la crisis climática en los océanos tiene graves implicaciones para la biodiversidad y la humanidad y requiere de una respuesta política global urgente en los próximos doce meses.

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Los impactos más visibles del cambio climático comienzan y terminan en los océanos: la subida del nivel del mar por el deshielo de los glaciares o las olas de calor marinas están provocando cambios en los ecosistemas costeros, un círculo vicioso que está causando profundas alteraciones.

El cambio climático y la reducción de la biodiversidad marina no pueden abordarse por separado; sin embargo, aún no existen planes multilaterales ni instituciones globales con el poder necesario para gestionar conjuntamente estas crisis gemelas.

Necesitamos que los gobiernos adquieran más ambición con sus objetivos nacionales para que sus emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan a la mitad en 2030 en la cumbre climática en España y en la del año que viene en Reino Unido.

Además, urge la aprobación de un Tratado Global de los Océanos en la ONU para finales de 2020 y el compromiso de proteger el 30% de los océanos a través de una red de santuarios marinos también en la cumbre del Convenio sobre la Diversidad Biológica en China en octubre de 2020.

Mas información: Greenpeace

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