Cómo cuidar tus manos tras el uso de productos desinfectantes

Las manos están expuestas continuamente a todos los agentes externos (agua, frío, viento, sol, sequedad) y a muchas actividades continuas en las que entran en contacto con todo tipo de materiales, sustancias e incluso peligros: un corte, un roce, una quemadura, un pellizco, un pinchazo…

Por tanto, la piel de las manos necesita unos cuidados extra y una atención especial para poder mantenerla lo más saludable posible, sobre todo si utilizamos productos desinfectantes que nos protegen de posibles infecciones, pero resecan la piel. Una piel nutrida y protegida estará más preparada para afrontar todo tipo de agresiones, minimizando sus consecuencias.

La limpieza frecuente de las manos es primordial

Necesitamos utilizar nuestras manos para tocar múltiples objetos, superficies o sustancias a lo largo del día, y en muchos de esos casos desconocemos su estado de higiene. Es primordial, por tanto, lavar frecuentemente nuestras manos tras llegar de la calle a casa, tras la compra en el supermercado, el trayecto en autobús, jugar con los niños en los columpios… Hoy día, además, utilizamos con mucha asiduidad soluciones desinfectantes a base de alcohol en nuestras manos para evitar contraer enfermedades.

La cantidad de bacterias presentes en todo lo que tocamos puede hacer que nuestras manos puedan sufrir algún tipo de afección (eccema, irritación, infección). Pero ocurre con poca probabilidad y suele darse en personas con piel sensible o faltas de defensas, ya que muchas de las bacterias son inofensivas para la piel.

El problema puede surgir cuando nos llevamos las manos a la boca, a los ojos o a la nariz portando aún millones de bacterias que cogimos al agarrarnos a un pasamanos o abrir una puerta de un sitio público.  Es muy interesante este estudio que compartió la técnico de laboratorio estadounidense, Tasha Sturm, donde explica muy bien la importancia de lavar con frecuencia las manos.

Agentes limpiadores respetuosos

A pesar de ser la limpieza un gesto necesario en nuestro día, también puede resecar nuestras manos si se hace en exceso o si se hace con el jabón inapropiado. El agua reseca la piel ya que elimina parte de la grasa natural presente en la barrera hidrolipídica, pero esta sequedad se acentúa si usamos jabones con ingredientes agresivos que arrasan literalmente esa barrera de protección, como es el caso de los sulfatos sintéticos, siendo los más frecuentes el Sodium Lauryl Sulfate y el Sodium Laureth Sulfate.

Los jabones naturales y ecológicos, por el contrario, ofrecen una limpieza suave y respetuosa que no altera la barrera hidrolipídica y además no contamina las aguas al no contener ingredientes sintéticos. Por ejemplo el Jabón neutro bio sin perfumede MATARRANIA. Es un jabón sólido tradicional, con saponificación en frío y sobresaturación de aceites, y es la mejor opción para limpiar nuestra piel ya que además de contener aceites muy nutritivos prescinde de envases, reduciendo así el impacto medioambiental.

Cremas naturales y nutritivas

Para mantener la hidratación y flexibilidad de la piel de las manos, es necesario aplicar una crema nutritiva al menos una vez al día, y si es posible, especialmente en casos de manos muy dañadas, tras cada lavado. Las fórmulas ricas en aceites vegetales y mantecas serán la solución para proteger manos y uñas debidamente.

La Reparadora de manos y uñas 100% BIO de MATARRANIA repara, suaviza e hidrata en profundidad, protegiendo la piel de un envejecimiento prematuro y aportando los ingredientes emolientes suficientes para reforzar la barrera hidrolipídica. Está elaborada principalmente con manteca de karité y aceite de oliva virgen extra ecológico, producido en España, de calidad virgen extra y prensado en frío, en el que se han macerado romero y salvia de los prados (Salvia pratensis), una planta poco conocida pero muy común en climas de montaña para cicatrizar las heridas de las manos y de las uñas. Cuenta además con otros aceites vegetales altamente nutritivos como el de almendras, girasol, jojoba o sésamo, y aceites esenciales tónicos y balsámicos como el eucalipto y la bergamota.

Hábitos saludables y constancia, la clave del éxito

Hemos visto la importancia de una correcta higiene y nutrición de las manos, pero hay otros hábitos y cuidados muy sencillos que nos pueden ayudar a mantener las manos suaves y bonitas:

  • Evitar lavar las manos con agua muy caliente.
  • Proteger las manos con guantes para protegerlas del frío y del viento.
  • Evitar el contacto con productos de limpieza y otras sustancias que las pueden perjudicar, utilizando siempre guantes y formulaciones lo más saludable posible.
  • En caso de piel muy dañada o grietas, aplicar una fórmula muy nutritiva por la noche y dormir con guantes de algodón, para potenciar la efectividad de la crema.
  • Exfoliar las manos periódicamente, por ejemplo cuando exfoliemos el cuerpo. Es un pequeño gesto en el que no reparamos y que ayuda a retirar impurezas de la piel, dejando a esta más receptiva a los tratamientos nutritivos.
  • No abusar de los geles bactericidas, siempre que sea posible optar por lavar las manos con agua y jabón antes que aplicar estos geles.
  • Ser constante en el cuidado y nutrición de las manos para conseguir mantener o recuperar la elasticidad y jugosidad de la piel.

Mas información en: Matarrania

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